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Previsiones de gastos personales

Cómo hacer tu previsión personal si emprendes (sin agobio)

Hay un momento muy típico cuando emprendes: te sientas con intención de “poner orden” y, en cuanto abres la cuenta del banco, el cuerpo reacciona antes que tu cabeza. Te sube el pulso. Te entra el “mejor lo miro otro día”. Y cierras.

No es pereza. No es falta de disciplina. Es que estás mirando el pasado sin un plan.

La previsión personal no es un castigo ni una lista para recortar. Es una brújula. Es el número que te devuelve el suelo bajo los pies para decidir con calma: cuánto necesitas, qué puedes sostener y qué te puedes pagar sin improvisar.

En esta guía vas a aprender a hacer tu previsión de gastos personales de forma realista, en “modo borrador” y sin tecnicismos.

Qué es una previsión personal (y por qué te cambia enero)

Una previsión personal es una estimación realista de lo que necesitas al mes para vivir: tus gastos fijos, tus gastos variables y esos gastos que no pasan cada mes… pero pasan (y cuando pasan, hacen daño).

Cuando no tienes esa previsión, suele ocurrir esto:

  • Te pagas “lo que sobra”.

  • Pospones decisiones importantes porque no sabes si puedes.

  • Planificas el negocio desde el miedo o desde el impulso.

  • Y enero se siente como empezar una partida sin ver el mapa.

Cuando sí la tienes, la sensación cambia: ya no estás adivinando. Estás decidiendo.

El error común: intentar fijar objetivos sin tener base

Muchas emprendedoras empiezan el año con objetivos: facturación, clientes, lanzamientos, agenda… y se olvidan de lo más básico:

¿Cuánto necesito yo para vivir de forma realista?

Si no tienes ese número, los objetivos son buenas intenciones. Pero no siempre son sostenibles.

Por eso el orden más inteligente suele ser este:

  1. Previsión personal (base).

  2. Previsión del negocio (estructura).

  3. Precios (decisiones con fundamento).

Hoy nos centramos en el paso 1.

Antes de empezar: regla de oro “modo borrador”

Para hacerlo sin agobio, necesitas esta frase:

“Esto no tiene que estar perfecto. Tiene que estar hecho.”

Tu previsión personal no se calcula al céntimo. Se estima con honestidad y se ajusta con el tiempo. Piensa en ella como una primera versión que te da dirección.

Si te ayuda: redondea. Trabaja con rangos. Quédate cerca de la realidad.

Paso a paso para hacer tu previsión de gastos personales

1) Identifica tus gastos fijos (los que sí o sí salen)

Son los que sostienen tu mes y se repiten: vivienda, recibos, seguros, colegio, suscripciones que realmente usas, cuotas, préstamos, etc.

Aquí no se discute. Solo se anota.

Un truco: si no estás segura de alguna cifra, mira un mes reciente y redondea.

2) Estima tus gastos variables (los que cambian según el mes)

Aquí suelen estar comida, transporte, compras, ocio, imprevistos pequeños… y la vida en general.

En vez de intentar hacerlo perfecto, hazlo así:

  • mira 2–3 meses anteriores,

  • calcula un promedio,

  • y añade un pequeño margen si sueles tener meses “rebeldes”.

Este apartado no es para juzgarte. Es para no autoengañarte.

3) No te olvides de los gastos “invisibles” (anuales o puntuales)

Regalos, médico/dentista, ITV, renovaciones, vacaciones, matrícula, seguros anuales, etc.

La clave es prorratear:

  • Si algo te cuesta 240€ al año → son 20€ al mes.

  • Si algo te cuesta 600€ al año → 50€ al mes.

No es magia. Es evitar sustos.

4) Añade un margen realista para imprevistos

Si no dejas margen, tu previsión se rompe en cuanto la vida hace vida.

No hace falta un gran margen. Hace falta uno posible:

  • 50€–150€ al mes según tu caso.

Tu sistema nervioso te lo va a agradecer.

Ejemplo sencillo de previsión personal (para verlo claro)

Imagina una emprendedora que quiere dejar de pagarse “lo que queda”. Hace su previsión en modo borrador:

  • Gastos fijos: 980€

  • Gastos variables: 420€

  • Gastos anuales prorrateados: 100€

  • Margen imprevistos: 100€

Total previsión personal mensual: 1.600€

Ese número no es “lo que debería ser”. Es información. Y con información ya puedes hacer algo muy importante: dejar de improvisar.

Qué haces con ese número (y por qué te devuelve calma)

Cuando tienes tu previsión personal, empiezas a operar distinto:

  • Ya sabes cuál es tu base mensual.

  • Puedes calcular un sueldo con lógica (en vez de por impulso).

  • Puedes planificar el negocio con estructura.

  • Y dejas de vivir con ese “corazón en la garganta” cada vez que miras el banco.

La previsión personal no te quita problemas. Te quita incertidumbre.
Y eso, en enero, es oro.

Si te da ansiedad hacerlo, prueba esto (sin drama)

Si te cuesta sentarte y te bloqueas, hazlo en dos mini sesiones:

  • Día 1: gastos fijos.

  • Día 2: variables + anuales + margen.

Y listo. No estás “poniéndote con finanzas”. Estás creando base.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo previsión personal que presupuesto?

Se parecen, pero la intención cambia. La previsión busca claridad para decidir. El presupuesto suele sentirse como control. Aquí vamos a por lo primero.

¿Y si un mes gasto más?

Es normal. Por eso existe el margen y por eso la previsión se ajusta. Lo importante es tener una base de referencia.

¿Tengo que hacerlo con Excel?

No. Puede ser Google Sheets, papel, Notion… Lo importante es que puedas revisarlo y actualizarlo.

Si quieres hacerlo con estructura y acompañamiento (sin dispersarte)

Si leyendo esto has pensado “vale, lo entiendo… pero sé que sola lo pospongo”, en el Club Emprendher lo trabajamos con guía y con una planificación mensual clara.

En enero, empezamos por el lugar correcto: previsión de gastos personales, para poner base y calma.

Y la semana del 19 de enero abrimos la previsión del negocio.

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